Inicio

aguiluchos

AGUILUCHOS WEB

“Desarrollo es para nosotros que un niño pueda irse a dormir sin sentir hambre”

El pasado sábado tuvimos la gran oportunidad de conocer a Silas Kpanan’Ayoung Siakor, Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2018 y Premio Goldman 2006 en la casa de los Misioneros de Daniel Comboni en Barcelona, también sede oficial de GCA y Esplai Missioner Aguiluchos.

Silas ha liderado una lucha contra la corrupción y la sobreexplotación de los bosques de Liberia, su país. Allí fundó en 2002 el Instituto por el Desarrollo Sostenible (IDS), una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo era reportar los abusos de las multinacionales extractoras de recursos y reclamar una compensación justa para las comunidades de Liberia por los beneficios obtenidos por las grandes empresas a la hora de explotar los recursos de sus regiones.

Tal y como explican en Mundo Negro, el bosque tropical de Liberia es uno de los entornos naturales más importantes de África occidental. Alberga casi la mitad de las especies de mamíferos que hay en el continente africano, incluyendo la mayor población de elefantes de bosque. Una riqueza natural que está siendo diezmada por las abusivas explotaciones madereras y diamantíferas promovidas por el Gobierno liberiano y que han provocado no solo la degradación del entorno natural del país, sino también la expulsión de miles de ciudadanos de su espacio vital. “Lo que Liberia vende en madera en Europa es menos de un tercio del coste real”, nos explicaba Silas. ¿Hacia dónde van estos beneficios?

Al visionar la película Silas,  documental sobre la vida del activista, nos podemos hacer una idea del trabajo incesante que ha realizado para hacer prevalecer la justicia, empoderar a las comunidades de su tierra natal y recopilar evidencias suficientes que ponen en el punto de mira a los últimos mandatarios del país: Charles G. Taylor (1997-2002)─quien llevaría al país a una segunda guerra civil─ y  Ellen Johnson-Sirleaf (2005-2018), quien entró en la presidencia del estado tras la marcha de Gyude Bryant, Presidente del Gobierno de Transición. Los informes del IDS reunían pruebas suficientes de la corrupción de los dirigentes, quienes se enriquecieron ilícitamente por la devastación de los bosques liberianos. Estos reportes llegaron como denuncia a la comunidad internacional tras largos años de lucha; finalmente la ONU impuso la prohibición de este comercio.

Durante el encuentro con él, Silas nos hizo entender que su lucha no es solo la del pueblo de Liberia sino la de todo el continente africano. Se trata de un desafío contra el expolio constante de los recursos naturales de África por parte de las multinacionales, en su mayoría de occidente. Este desafío, además, nos implica a todos y todas pues con frecuencia, muchos de los productos que consumimos llevan la marca de este expolio “legitimado” por los países que llamamos del primer mundo.

Tras soñar con ver medrar a su país, Silas tiene claro cuál es la idea de progreso que necesita: “Desarrollo es para nosotros que un niño pueda irse a dormir sin sentir hambre”. Una idea simple, resonante, que nos puede guiar a todos a la hora de ejercer la responsabilidad que nos atañe en esta lucha;  y su vez,  nos anima a trabajar en la cooperación local e internacional para construir un mundo mejor que el que ahora habitamos.

Estamos más conectados que nunca ya que aún viviendo en el otro hemisferio del planeta,  somos también responsables del uso de los recursos naturales de la tierra y del impacto medioambiental que éste tiene sobre los ecosistemas y los seres que habitamos en ellos.

El sentido de la responsabilidad de alguien como Silas Siakor no deberían recaer sobre tan pocas personas pero la lección que nos deja escuchar su mensaje tiene mucho poder: el peso de la responsabilidad se hace más llevadero cuando se reparte entre muchos.

Gracias a la revista comboniana Mundo Negro y a Jaume Calvera por facilitar este espacio con Silas Siakor.